Me declaro una mala madre
A veces siento
que la maternidad se convierte en un campo de
batalla, donde nada de lo que
hagamos es suficiente y probablemente muchas veces hemos llegado a pensar que
somos una "mala madre". Y es que, la presión
social que en ocasiones siente una madre por alcanzar la perfección en todos
los ámbitos de su vida es tan grande, que nos
agotamos, ya que no solo debemos cargar con les expectativas de la sociedad,
sino con nuestras propias expectativas de ser una 'buena madre', con
nuestras necesidades de seguir creciendo como profesional, de cuidar
nuestra relación de pareja, de administrar nuestro hogar... Son
demasiados roles que cumplir, que
muchas veces nos hacen sentir la sensación de estar en todo sin llegar a nada.
Hay que reconocer que no
es fácil ser madre, donde nosotras mismas nos juzgamos y culpamos, donde otras madres nos juzgan, donde no existe la
conciliación laboral, donde prevalecen los prejuicios, donde existe un
claro estereotipo, donde cada aspecto relacionado con la crianza de nuestros
hijos es puesto bajo una lupa, donde darse un espacio para nosotras
es un 'pecado'... acaso la sociedad quiere madres
perfectas, pero la "madre perfecta"
no existe. Existen madres reales que aprenden de sus errores, que se
esfuerzan para que sus hijos sean felices, que además de ser madre, es mujer,
es profesional, es
esposa, es hija, es hermana, es amiga.
“No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre” Jill Churchill.
“No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre” Jill Churchill.
Generalmente los conceptos de "madre perfecta" o "buena
madre", están relacionado con el antiguo rol de la madre, donde
las mujeres eran educadas para que su única ambición sea el cuidado
absoluto de su casa, su pareja e hijos, para lo cual tenían que renunciar
a todo lo que se interponga. Pero en la actualidad las mujeres hemos
asumido roles que antes solo eran ocupados por hombres, por lo que es
difícil dedicarse al hogar con la misma abnegación con lo
hacían antes y ciertamente no le dedicamos a nuestros hijos tanto
tiempo como quisiéramos porque es necesario que nos ocupemos de otras cosas,
porque nos negamos a renunciar a nuestra vida profesional,
a nuestros sueños, y nos revelamos a lo que la sociedad nos impone, Y si
por eso me van a etiquetar de "Mala Madre", pues está bien:
Me
declaro una mala madre...
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...
Y sobre todo me declaro una mala madre por no ser perfecta y
porque a pesar de amar tanto a mi hija soy una madre real, que comete errores,
que puede perder el control, que se equivoca, que tiene muchos sueños y metas,
que lucha por salir a delante, que no renuncia y que está aprendiendo...
Seguramente te sientes
identificada con la lista anterior y puedes enumerar otras que te hacen sentir
una "mala madre", pues resulta que, aunque te esfuerces, muchas
veces no logras satisfacer las expectativas y obligaciones que la
sociedad impone. Es por eso, que puedo aceptar que soy
una 'mala madre' para el juicio de los demás, porque al final da igual,
porque siempre existirá una razón para que los demás nos juzguen y
critiquen. Un ejemplo claro lo vemos cuando una madre se encuentra en la
disyuntiva de regresar al trabajo, pues vemos que hay madres que
trabajan a tiempo completo y serán juzgadas por abandonar a sus hijos,
otras madres que trabajan a tiempo parcial y serán juzgadas por no
cumplir ni en el trabajo ni con su hijo, otras madres que no trabajan para
dedicarse a su hijo y serán juzgadas por no aportar a la familia o porque a
pesar que no trabajan no tienen la casa ordenada...
No tienes por qué dejar que
presiones externas afecten la relación que tienes con tu hijo, ya
que nadie tiene el derecho a colocarte etiquetas o a criticar tu labor
como madre, pues como madre todos los días das tu mejor esfuerzo por
tu hijo, claro que algunas veces puedes equivocarte y cometer errores,
pero errar es humano. Recuerda que tu hijo necesita una madre
autentica, que se sienta satisfecha, realizada, y que aporte a su felicidad y
desarrollo y no importa si la sociedad te califica como una 'mala
madre', les diré que prefiero ser una "mala madre', a
sentirme incompleta por tener que abandonar mis aspiraciones. Pues los
verdaderos y más importantes jueces de nuestras acciones son nuestros
hijos.
Recuerda que una "mala
madre" es revolución, una 'mala madre' soy yo, eres tú. Seamos
orgullosas 'malas madres', por tener la valentía de luchar, por ser
madres power y no darnos por vencidas, por ser humanas, por no
renunciar.
#MadrePower
#MadrePower
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