La locura de salir a un restaurante con niños pequeños
Salir a comer con bebés o niños pequeños a un restaurante, puede
ser un estupendo plan para pasar tiempo en familia, para que los niños prueben
nuevos sabores, aunque al mismo tiempo puede ser una verdadera locura,
especialmente para los padres primerizos. Llega una edad en que los niños
pueden estar muy inquietos, se aburren con facilidad, se levantan
constantemente de la mesa, a veces generando incomodidad entre los comensales,
que si no tomamos algunas precauciones puede convertirse en una verdadera
pesadilla. Para evitar momentos incómodos y disfrutar en familia, es
aconsejable seguir algunas recomendaciones:
- Escoger
bien el restaurante:
Procura la comodidad
de todos, seleccionar un
restaurante que se adapte a tus condiciones. En ese sentido es importante, averiguar sobre la infraestructura del local. Trata de revisar con anticipación la pagina web del restaurante al que quieres ir, para así evitar llevarse sorpresas. Por ejemplo, consulta si cuenta con mesa de comer para niños
(ya que a partir de los 6 meses tu hijo ya podrá compartir la comida con
ustedes), con cambiador en los baños, etc. Además,
ten en cuenta la ubicación del establecimiento, ya que, si se encuentra
muy lejos, los niños pueden aburrirse,
llegar cansados y con poco ánimo.
- Seleccionar horario de
comida:
Es importante adaptar la salida a los horarios del bebé, pues hay que tener en
cuenta que su horario de comida no cambie
demasiado. El cambiar demasiado el horario puede hacer que tu pequeño
esté cansado o nervioso y eso hará que esté más intranquilo. Además, se aconseja ir a los restaurantes un poco antes, para
evitar las horas de máxima afluencia o que lleguen cansados o con mucha
hambre.
- Duración de la
comida:
Recuerda que tu hijo está pasando por una
etapa de adaptación, por lo que debes tratar de que la comida no se
prolongue más de los que tu hijo puede aguantar. Este punto va vinculado con el
anterior, ya que según el horario que acudas al restaurante puedes encontrar
mucho movimiento y se pueden demorar en servirlos.
- Entretenimientos:
Un clásico de hoy en día son las
láminas para colorear. En otros lugares puedes encontrar zonas de
juegos donde además de pasar un rato agradable, tus hijos podrán inter-actuar
con otros niños. Importante, no te
olvides de llevar sus propios juegos y así evitar en lo posible que se
aburran.
- Escoger el menú:
¿Y qué deben comer los niños
en un restaurante? La pregunta del millón, es aconsejable que antes de escoger el menú haga una revisión de la carta, para poder tener una
visión general de lo que el restaurante le ofrece y poder escoger una mejor
opción y sobre todo, la más saludable. Puedes empezar por compartir el mismo menú, recuerda que una manera de enseñar a tus hijos a
comer sano es con el ejemplo. Puedes seleccionar un menú conformado
por alimentos que contengan pasta, arroz, papas cocidas, verduras (ya sean
crudas o cocidas depende de la edad de tu pequeño) y alimentos proteicos como
carne, pescado, huevos o legumbres. Claro que ocasionalmente puedes
optar por un platillo menos saludable, que no está mal, para que tu pequeño
pruebe sabores diferentes, eso sí muy eventualmente.
- Y, sobre
todo, ten mucha paciencia:
Muchas veces empiezan a llorar, a impacientarse o a hacer berrinches, por lo que debes respirar profundo y mantener la calma. Los padres, sobre todo los padres primerizos, solemos ponernos muy nerviosos cuando oímos llorar a nuestros hijos, y muchas veces hasta nos avergonzamos, que es algo natural. Pero también ten en cuenta que, no es la primera vez que otras personas ven a un bebé haciendo estas
cosas, y no te preocupes por lo que los demás vayan a pensar, nadie tiene porque alarmarse y, si lo hacen, será mejor que estés tranquila para poder manejar la situación.
En definitiva, salir a comer fuera de
casa con niños es una locura, una hermosa locura, porque te permite compartir diferentes momentos con tu hijo y te pone a prueba en diferentes escenarios. Puedes aprovechar este espacio para enseñar a tu pequeño sobre los modales en la mesa y la convivencia con otras personas, además de educar su paladar con nuevos
sabores que muchas veces en casa, es más
difícil que prueben.
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