La crianza con apego

La crianza con apego, es una filosofía para criar a los niños desarrollado por el pediatra estadounidense William Sears, basada en la teoría del apego de John Bowlby surgida entre 1907-1920. Esta filosofía es una aplicación de la paternidad sensible, que se centra en el cariño que se le da a un bebé durante su infancia, teniendo en cuenta sus necesidades, respetando su ritmo y espacio, proporcionándole seguridad y confianza, con empatía y sobre todo con mucho amor.

Una crianza con apego permite crear fuertes lazos emocionales entre los cuidadores principales/padres y los niños, y le sirve como base para que el niño alcance su plena madurez física y emocional en el futuro. Este fuerte apego ayuda al niño a desarrollar la capacidad de construir relaciones segurasempáticaspacíficasy perdurables que les siguen en la edad adulta.

Principios de la crianza con apego

Este método de crianza se basa en ocho principios básicos que intentan fomentar un vínculo seguro con los hijos y se plantean como metas a seguir para los padres. Estos ocho principios son:
  • Preparación para el embarazo, el nacimiento y la maternidad: Esto implica educarse y prepararse física, mental y emocionalmente para el embarazo, para el parto y la crianza.
  • Alimentar con amor y respeto: Alimentar a un bebé es mucho más que darle nutrientes, es un acto de amor. La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé durante sus seis primeros meses de vida con el cual tu bebé puede satisfacer sus necesidades nutricionales y emocionales. Y si optas por una lactancia artificial, es importante crear los mismos vínculos afectivos que cuando se está amamantando.
  • Respuesta sensible a las necesidades del bebé: Esto implica crear una base de confianza y empatía desde la infancia, respondiendo a las necesidades del bebé, ya que este no puede calmarse a sí mismo.
  • Contacto físico el mayor tiempo posible: Este contacto piel a piel es fundamental para la seguridad y estimulación de tu bebé.  Para un niño, sentir a su mamá nada más nacer le permite satisfacer sus necesidades emocionales, además considera que un bebé tiene que estar en contacto con su madre en cualquier situación diaria para mantener una relación de cercanía. Por tanto, los besos, abrazos y caricias son bienvenidos en esta crianza.
  • Participar activamente en un sueño seguro: Durante la noche, los niños tienen las mismas necesidades emocionales, por lo que debes responder a esas necesidades tanto de día como de noche. Los niños necesitan que sus padres los calmen y les ayuden a regular sus emociones también durante la noche, ya sea que practiques colecho o no. 
  • Propiciar un cuidado cariñoso constante: Los bebés y los niños pequeños tienen una gran necesidad de una presencia física constante, de un cuidador que responda a sus necesidades y con el que pueda establecer lazos afectivos seguros. También es bueno reducir al mínimo el estrés y el miedo durante las separaciones cortas. Cuando son pequeños, el llanto es el único medio que tiene para indicar que algo no va bien. Por ello, es primordial que los papás sepan interpretar el sollozo de sus pequeños para satisfacer esas necesidades lo mejor y más rápido posible, hasta el momento en el que el niño pueda decírtelo o sea independiente para satisfacerlas por sí solo.
  • Práctica de la disciplina positiva: Esta disciplina es empática, que permita que el niño pueda desarrollar su propia conciencia y que fortalezca la relación entre padres e hijos. La idea es, en lugar de reaccionar a la conducta, descubrir las necesidades que llevan a la misma. Comunicarse y buscar juntos soluciones a los conflictos mientras se respeta la dignidad de todos. Por ejemplo, no es recomendable forzar al bebé a comer o a dormir cuando no lo desean, y hay que enseñarles a comer y a dormir en cualquier lugar.
  • Mantener un equilibrio entre la vida personal y familiar: Como en todos los aspectos de la vida, a la hora de criar a los hijos, también hay que tener un equilibrio. Eso quiere decir que no hay que ser ni demasiado permisivo ni muy estricto a la hora de enseñarle disciplina. Por ello, es necesario enseñar al pequeño el valor del respeto y la educación. Es importante tener una red de apoyo, establecer objetivos realistas y no tener miedo a decir “no”. Otro punto importante es Si tú no te sientes en equilibrio, no podrás transmitírselo a tus hijos. Sed creativos, divertíos con la crianza y buscad tiempo también para cuidar de vosotros mismos.
Para terminar, esta filosofía de crianza establece que es recomendable crear un ambiente de seguridad y confianza entre los padres o cuidadores y el pequeño. De esta forma, cualquier momento que se comparta con los bebés estará basado en el respeto, el compañerismo y la responsabilidad. Los papás deben transmitir al pequeño esos valores, mediante la relación y actitudes que compartan delante de su hijo.


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