El juego libre
El juego es una actividad natural que además de divertir a un niño, le permite
aprender y desarrollarse integralmente. Mediante el juego, los niños aprenden a interpretar lo que los rodea y a mejorar sus habilidades,
mediante esta exploración del mundo real y de sus experiencias un niño
logrará su independencia.
Jugar con una réplica de frutas variadas en
plástico u otro material puede que le divierta durante un rato, pero la
exploración real de una naranja, una manzana o un plátano, por ejemplo, le
ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que,
sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y, por tanto, a su
desarrollo.
El juego aporta muchos
beneficios como son, desarrollar su imaginación y
creatividad. A través del juego, los niños/as muestran su razonamiento y su habilidad para comunicarse, para
relacionarse con otros; resolver conflictos; para manejar y expresar sus
sentimientos y sus habilidades motoras; para aprender a respetar normas.
También muestran sus preferencias, su temperamento, las cosas que les gustan o
disgustan.
En definitiva, el juego potencia las capacidades cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas de los niños/as, les da la posibilidad de desarrollar todas las actitudes, conductas y emociones que nos permiten integrarnos en la sociedad. Además, el juego es esencial para que crezca saludablemente, expresen sus emociones, identifiquen sus sentimientos y construyan una inteligencia emocional que les permitirá afrontar con optimismo los desafíos de la vida.
En definitiva, el juego potencia las capacidades cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas de los niños/as, les da la posibilidad de desarrollar todas las actitudes, conductas y emociones que nos permiten integrarnos en la sociedad. Además, el juego es esencial para que crezca saludablemente, expresen sus emociones, identifiquen sus sentimientos y construyan una inteligencia emocional que les permitirá afrontar con optimismo los desafíos de la vida.
El juego libre
El
juego libre, es aquel que no tiene intervenciones desde un adulto, y que es
iniciado y terminado por la niña/o. El
juego libre y la exploración posibilitan el aprendizaje, donde los niños y las
niñas descubren, practican
habilidades nuevas, prueban ideas, experimentan, investigan y van
aprendiendo de esas experiencias. ¡en el juego y la
exploración se generan millones de conexiones neuronales!
De hecho, físicos como el
estadounidense Robert Oppenheimer dice que niños jugando en la calle serían
capaces de resolver algunos de los problemas clave en física, ya que ellos
tienen formas de percepción sensitiva que, como adultos, perdemos con el tiempo
y se ha demostrado que todos los aprendizajes más importantes de la vida se
hacen jugando en la primera etapa de la vida (de 0 a 6 años).
Muchas veces se cree erróneamente que si se incrementa el número de juguetes es
mejor, pero en realidad esto puede generar una distracción, que influya en la
calidad del juego, es por eso que procura en ofrecer a tu hijo la oportunidad
de jugar juegos diferentes, activos, tranquilos, que les permita experimentar y
ensuciarse, como: mirar libros, jugar con cajas de cartón, dibujar, colorear,
escuchar música, jugar al aire libre, entre otros.
A medida que los niños crecen van cambiando el tipo de juego y las actividades que les son más atractivas. Por ejemplo, los más pequeños, al rodar de un lado a otro en el suelo, gatear, subir escaleras, saltar como un sapito, están conociendo y explorando las alternativas que su cuerpo tiene, y la manera que éste responde en determinadas situaciones. Estas acciones van a permitir que genere confianza en sí mismo y en sus habilidades.
Si observas con atención verás que las ganas de jugar de tu hija/o aparecen con más fuerza cuando está rodeado de gente que lo quiere, y en un lugar en que se siente protegido. Por eso:
A medida que los niños crecen van cambiando el tipo de juego y las actividades que les son más atractivas. Por ejemplo, los más pequeños, al rodar de un lado a otro en el suelo, gatear, subir escaleras, saltar como un sapito, están conociendo y explorando las alternativas que su cuerpo tiene, y la manera que éste responde en determinadas situaciones. Estas acciones van a permitir que genere confianza en sí mismo y en sus habilidades.
Si observas con atención verás que las ganas de jugar de tu hija/o aparecen con más fuerza cuando está rodeado de gente que lo quiere, y en un lugar en que se siente protegido. Por eso:
· Estimula y elogia a tu hija o hijo.
· Dale la oportunidad de ser independiente y tomar algunas decisiones.
· Trata de no imponer tus reglas en el juego.
· No te burles de sus miedos y preocupaciones.
Jugar con tu hija/o es una buena forma de reforzar sus logros y fortalecer la relación con tu hijo/a leyendo, interpretando y respondiendo a sus señales. Además, nuestra responsabilidad como padres es brindarles un espacio seguro y apropiado para hacer del juego un parte esencial de su actividad diaria y no se generen inconvenientes o accidentes.
#MadrePower
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