Cada niño tiene su propio ritmo
Muchas veces sin querer
presionamos a nuestros hijos para que aprendan a hacer tal o cual cosa,
desde gatear, ponerse de pie, dar sus primeros pasos, dormir toda la noche de
corrido, pronunciar pronto sus primeras palabras, dejar el pañal lo antes
posible, adaptarse al nido, comer ensaladas, etc. Si bien es cierto es
normal que estemos preocupados por su evolución y desarrollo de
acuerdo a ciertos parámetros o tablas, pero la realidad es que cada
niño tiene su propio ritmo evolutivo, por lo que debemos tener el máximo
respeto posible.
No es fácil respetar
este desarrollo natural, y aunque dentro de
nuestra responsabilidad como padres está guiarlos, enseñarles y supervisar su
aprendizaje, en este camino muchas veces terminamos forzando a nuestros
hijos a crecer antes de tiempo, obligados por las circunstancias o
por las presiones sociales. Lógicamente debemos estar alertas porque
tampoco sería normal que un niño de dos años no anduviera o que un niño de
cuatro años no hablara, por decir algún ejemplo. Pero, salvo que tu niño
tuviera algún problema de salud, físico o psicológico, terminará haciéndolo en
el momento justo, cuando se sienta preparado.
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Inclusive, muchas veces queremos que
nuestros hijos hagan cosas que no van con su personalidad, por ejemplo,
queremos que baile, a mi como madre me puede gustar bailar, pero a mi hijo no,
y cuando no lo hace nos frustramos e insistimos a que lo haga. Recuerda
que cada niño es único y especial, por lo que no puedes exigirles
lo mismo a todos. Cada niño tiene sus propias capacidades y se debe tener
en cuenta para respetarlo y para evitar que caigan injustamente en la
frustración de sus posibilidades por haber sido tratados de forma inadecuada,
sin respetar su ritmo de aprendizaje e imponiendo un ritmo que no les
corresponde.
Por ejemplo, el otro día leía una noticia
que se volvió viral respecto al curriculum de un niño de China de tan solo 5
añitos, que puede causar ternura, pero al mismo tiempo refleja la feroz
competencia a la que son sometidos desde muy pequeñitos. Pues según el medio
asiático South china Morning Post, la competencia por
entrar a un jardín de infancia o colegio privado de élite en el país asiático,
es un fenómeno muy común. Esto sin duda, refleja la ansiedad de los
padres chinos por "asegurar" que sus hijos entren a las
mejores escuelas, cabe resaltar que está no es una realidad muy lejana, porque
en Perú al igual que en otros países para ingresar a un colegio privado
reconocido uno que lo tienes que hacer con mucha anticipación y dos que la
competencia es bien fuerte. Por lo que no puedo evitar preguntar si estos niños
¿están siguiendo su propio ritmo o están siendo presionados o forzados por sus
padres?
Cuando apresuramos un ritmo de aprendizaje
porque lo consideramos lento o necesario para poder encajar en el sistema,
corremos el riesgo que los niños pierdan la sintonía con la frecuencia
natural de su ritmo de aprendizaje. Les obligamos a utilizar ritmos que no
les pertenecen, que a largo plazo puede entorpecer su aprendizaje, ya que no
les dejamos disfrutar de su infancia y de sus logros sino más bien forzamos a
que esas cosas sucedan, haciéndoles perder su libertad, autonomía. Por lo que
aprender a respetar los tiempos de nuestros hijos me parece fundamental, para
lo cual es importante confiar y tomar las cosas con calma, sin agobiarles.
Los niños, desde que nacen empiezan a
explorar el mundo que los rodea, por lo que deben ser los protagonistas
de su propio aprendizaje. Porque, mediante la exploración, la curiosidad,
la experimentación y la adecuada motivación van a descubrir y aprender
cualquier cosa, pues recuerda este famoso refrán "Nadie nace
sabiendo", todos llegamos a este mundo a aprender. Por lo que No debemos
interferir en el desarrollo natural.
Cuando un niño no está preparado para
incorporar un nuevo aprendizaje, por más que trates de motivarlo dándole un
premio o incentivo, no sirve de nada porque simplemente no va a poder hacerlo.
Aun así, seguramente tu pequeño intentará conseguirlo, pero al no lograrlo se
frustrará, se pondrá triste y esto inevitablemente afecta su autoestima. Por lo
que es recomendable cuando quieres que tu pequeño aprenda algo nuevo primero
has el intento y si lo rechaza o no está preparado, espera unas semanas o un
tiempo prudente y vuelve a intentarlo. Es decir, acompáñalo en el proceso
de aprendizaje siendo respetuosos en sus ritmos y siempre a través del juego.
Tu puedes!!
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